Yo digo Javier G. Matallanas

La casa pertenece a la bicefalia

Javier G. Matallanas
Importado de Hercules
Actualizado a

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Llegó Miguel Angel Gil Marín a su visita a AS con muchas ganas de demostrar con amplia documentación cómo se produjo la conversión en sociedad anónima del Atlético de Madrid. Enrique Cerezo no cree que deban demostrar una y otra vez que el club les pertenece. Y en eso el presidente lleva razón. Los aficionados del Atlético pueden criticar con dureza la gestión de Gil Marín y Cerezo al frente del club rojiblanco, pero recordar permanentemente cómo se hicieron con la propiedad de la entidad no conduce a nada. La casa es suya. Ya da igual que entraran por la gatera o por la ventana porque aquel supuesto allanamiento de morada ya fue juzgado y la casa siguió siendo suya.

Los dos accionistas mayoritarios entienden la crítica a sus decisiones deportivas. Y no se cierran a una posible venta del club si llega alguien con una oferta. Su relación no atraviesa su mejor momento (no quisieron forzar un posado de buen rollito) y han cerrado filas hasta final de temporada. Niegan que sea nocivo para el Atlético que formen una bicefalia que perjudica a los intereses del club, pero reconocen que sus mensajes no convergen en ocasiones como la salida de Simao o las ofertas por el Kun. La casa es suya y si alguien la quiere, tiene que comprársela. Es lo que hay.

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