El equipo que se encontrará el Madrid
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Viendo entrenar al Espanyol, uno saca un par de conclusiones inmediatas: sorprende la juventud de los pupilos que dirige Mauricio Pochettino y también el hambre con el que persiguen el balón, lo disputan o buscan darle salida. Lo que ha conseguido el entrenador argentino (o más bien preparador español nacido en Argentina) es instilar una cultura futbolística al primer equipo y poco a poco al resto del club. Por ejemplo, no es muy conocido que a menudo, por las tardes, entrena a los mejores del filial con jugadores del primer equipo por líneas (martes toca defensas, miércoles, a los centrocampistas) con la idea de que sus métodos se conviertan en la camiseta de todos y se cree una sana competitividad que haga a todos mucho mejores. En principio, se trataba de dar preparación extra a los más jóvenes, pero algunos veteranos han pedido permiso ¡para entrenar también!
Su sintonía con el director deportivo, Ramón Planes, le permite exigir que el club no se quede rezagado, que el éxito del primer equipo no se quede ahí, sino que el resto de la institución camine (o corra) a la velocidad que impone sus directrices. Aunque a todos los espanyolistas nos duela oírlo, Mauricio (y Ramón) están destinados a empresas mucho más ambiciosas a no ser que el Espanyol funcione por fin como una institución moderna y de altas miras y se les pueda convencer para que dejen los mejores años de su vida en el club blanquiazul. Es que son muy buenos.




