El impacto de los insultos en el fútbol
Desgraciadamente, el uso del insulto está extendiéndose en los campos de fútbol. Cada vez son más los impresentables que van al estadio no a disfrutar de un espectáculo sino a descargar todas sus frustraciones y problemas. Lo malo es que lo hacen de la peor manera: faltando al respeto a personas que están haciendo su trabajo, privilegiado eso sí, pero no deja de ser un trabajo y a nadie le gusta que le insulten mientras desempeña su labor. A veces el insulto es más grave que otras pero ¿cómo medir el impacto que tienen en quien los sufre? Parece que desear la muerte de una persona es menos grave que los insultos racistas. Pero tan criticable es lo uno como lo otro. También tendrían que relajar su actitud algunos jugadores celebrando títulos. Y la cosa no queda ahí, ya que cada vez es más común ver a presidentes y entrenadores fomentando estas actitudes insultando con descaro a sus propios compañeros. Todos deberían predicar con el ejemplo y, en lugar de pedir sanciones para compañeros por su mentalidad ganadora, que pidan sanciones para los equipos cuando en sus estadios se den actitudes tan bochornosas como las que tenemos que soportar los que vamos al campo simplemente a disfrutar del fútbol.



