Yo digo Enrique Ojeda

Un triple mortal de Carballo

Enrique Ojeda
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Esto de las comidas largas, reposadas y entre amigos, tiene estas cosas, que miras para atrás y empiezas a sentirte el Abuelo Cebolleta, porque el Jesús Carballo sentado casi a mi lado, ahora es el nuevo presidente de la Federación Española, el mismo que hace 15 años, en aquellos Mundiales de Sabae (Japón) se presentaba en sociedad en el momento más deprimente de la artística masculina. Parecía que el castillo, definitivamente, se había hundido, aunque el malogrado Marco Antonio Vázquez ya avisaba de que su chico, Jesús, iba a ser una estrella. Y lo fue: sacó al carro del fangal en el que estaba y con él llegaron los éxitos internacionales, el reconocimiento, la inscripción en el código, sus dos títulos mundiales, y la desgracia de las lesiones y aquella suelta que se le escapó en Atlanta y le dejó sin el oro olímpico cuando era el mejor del momento en la barra fija.

Ayer, Jesús estaba con traje y corbata, y, por lo que se ve, juega al golf. Además, admite que le gusta moverse en los despachos y preparado para una tarea que hasta ahora no había intentado ningún gimnasta de élite: dirigir su deporte. Eso supone casi una salida en triple mortal, y sin colchoneta, porque los últimos presidentes, todos, se han ido con un lastre de descrédito impropio para un directivo.

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