Messina y la realidad del Madrid
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Hace ahora un año, Messina, ante las primeras críticas, aceptaba cualquier situación que se pudiera dar: "En el momento que no sea apreciado no pondré obstáculos en interrumpir el contrato". Ayer compareció en el Foro Ferrándiz-AS y cambió la humildad por la arrogancia cuando se le planteó que el Madrid está obligado a ganar títulos, algo que no aceptó: "Si no gusta, lo siento. Que venga otro, que ya han venido muchos. Yo salgo de aquí y encuentro pronto otro gran club de Europa". Que Messina se haya venido arriba no es malo. Como no es vanidoso, hay que interpretar su respuesta en clave: le molesta que se ponga en duda el proyecto que tiene entre manos, el de un equipo joven, que le comienza a funcionar y al que no quiere que se le meta presión.
Pero también es verdad que Messina no puede eludir la responsabilidad que tiene de que el Madrid gane. Cuando en el deporte se habla de obligatoriedad, se hace en sentido figurado, porque nadie, ni siquiera él, puede garantizar un solo título. Pero en el Madrid hay una realidad. Hay que remontarse a los años 40 para encontrar un entrenador que haya sobrevivido dos temporadas seguidas sin ganar un título. Los últimos que vivieron esta situación fueron Plaza y Scariolo. Ganaron sendas Ligas en su primer año -Plaza también la ULEB-, y luego dos en blanco les condenaron. Messina está en su segunda temporada, tiene un buen proyecto, pero todavía ningún título. Hará bien en conocer el pasado para entender el presente...y presagiar el futuro.




