El gol no se puede trabajar

Noticias relacionadas
Al Zaragoza se le fue la gran ocasión para haber puesto casi definitivamente tierra de por medio con el fango. Pero pedirle a este equipo que gane cuatro partidos consecutivos es un ejercicio excesivo. Y acaso hasta injusto. Hace un mes el Zaragoza era carne de Segunda y, pese al empate, se ha elevado hasta la duodécima plaza. El descenso queda ahora a dos puntos, pero hay hasta nueve rivales implicados, así que un punto, aunque dejara a La Romareda fría, no hace granero pero ayuda al compañero.
El Zaragoza es un equipo mejorado por la mano de Aguirre, que no se desarma con Ponzio como cinco argentino y que ahora sostiene su atención durante casi todo el partido -el lunar fue el amago que se comió Paredes en el gol del Racing-. Pero el fútbol es, sobre todo, acierto y el equipo sigue necesitando demasiadas ocasiones para marcar. Entre Braulio, Sinama y Lafita pudieron haber solucionado el partido, pero el gol no se puede trabajar. Se tiene o no se tiene. Y el Zaragoza anda por ahí justísimo. A Aguirre le faltó quizá un punto de ambición en la segunda parte para ir claramente a por el partido, pero está claro que el mexicano ha elegido no correr un solo riesgo y en el balance general el tiempo le está dando la razón.



