Yo digo Juan Mora

Una medalla a sangre y fuego

Juan Mora
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Vuelve la Selección de balonmano del Mundial con la medalla de bronce. Una medalla que se ha ganado a sangre y fuego. Contra Suecia, los anfitriones. Tras haber empatado con los campeones y tras haber remontado tres goles a los alemanes en la primera fase. Después hubo que ganar a los islandeses, vigentes subcampeones olímpicos. Ha sido un gran Mundial. Juan de Dios Román y Valero Rivera ya pueden estar tranquilos. Si nos debían una, nos la han devuelto. Juan de Dios lo ha sido todo en el balonmano; ahora es hasta el presidente; Rivera es el entrenador más laureado y no podía fallar en la Selección, donde aún queda medio equipo del que fuera campeón del mundo en 2005.

Esta vez todo ha salido bien. El bronce no sabe a poco. Sólo hubo una derrota, la que nos apartó de la final ante dos de los mejores jugadores del mundo. De ser decimoterceros en el último Mundial y sextos en el Europeo, hemos entrado de nuevo en la élite. Una élite donde no caben todos. Francia será la número uno, pero detrás hay media docena de equipos que se alternan en el podio. Croacia, Islandia y Polonia, medallistas en las últimas grandes competiciones, no han podido esta vez ni jugar por las medallas. Nuestro balonmano, sí. Por eso, estar ahí ayer ya fue un éxito. Ganar, otro. Y hacerlo como lo hizo, más todavía. Porque lo difícil no es ser mejor, sino demostrarlo con casta, trabajo y acierto. Bien por la Selección.

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