Una paz esperada y anunciada
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Este verano las relaciones entre el Mallorca y la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) estallaron tanto que la afición se manifestó en la calle en un acto sin precedentes. Más de 3.000 seguidores montaron en cólera tras la exclusión europea del equipo y desde ese día Villar y el Villarreal, que denunció al Mallorca por su situación económica, pasaron a ser 'non gratos'. El binomio llegó a ser calificado entre la afición como Villar-Real y, pasado el tiempo, las nulas relaciones encontraron a un 'pacificador' entre el presidente de la RFEF y el club de Serra Ferrer.
Ese 'pacificador' es el presidente de la territorial balear, Miquel Bestard, gran conocedor del 'estilo Villar' y bien relacionado con la cúpula del Mallorca. Bestard lleva tiempo maquinando esta reunión. Considera que no se puede ni se debe estar a la greña con el máximo organismo del fútbol y sus gestiones dieron su fruto: reunión, buen rollo y, a partir de ahora, diálogo. Se podría decir que ambas entidades han firmado la paz y que desde este momento se restablece una relación rota. ¿Y todo esto qué quiere decir? ¿En qué va a revertir? Seguramente en nada, pero probablemente sirva para que no te miren con inquina.




