Urreta y Juan, polos opuestos

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La semifinal de Copa está a la vuelta de la esquina, aunque en A Coruña ayer sólo se hablaba de Urreta, Juan Rodríguez, Richy, el eterno delantero que no termina de llegar y renovaciones imposibles. Lotina dio ayer una rueda de prensa que duró cerca de un cuarto de hora y sólo dos preguntas de la batería a la que se sometió el técnico tenía como protagonista al Almería. A nadie le gusta esto, pero las distracciones son de órdago a la grande. La primera es la de Urreta, iniciada antes de vacaciones con su pelea con Antonio Tomás y convertida en culebrón cuando el jugador llegó a Uruguay y proclamó su amor al Peñarol. La segunda es la de Juan Rodríguez, con dos pies en el Getafe a falta de la firma. Lendoiro sabe que ninguno de ellos estará en el Depor el próximo año, pero el cómo y el porqué los convierte en polos opuestos.
Juan Rodríguez no renueva porque las condiciones económicas entre Depor y Getafe, al margen de las deportivas, son hoy en día muy lejanas. Nadie debe extrañarse, Lendoiro se lo trajo libre del Málaga con las mismas armas: mejor contrato y mejor equipo. La verdadera pregunta es si un trocito de la tarta de 12 millones de euros que ingresó el Depor por Filipe, o del pastel de 4 de Canales, no podía dedicarse a renovar a jugadores claves como Juan, Lopo o Adrián. Urreta, sin embargo, es un jugador cedido que le está costando un quebradero de cabeza al club por un capricho. Juan ha estado cinco años en Riazor jugando de pivote, interior derecho, delantero, mediapunta y hasta de portero en el Camp Nou. El uruguayo, titular siempre que no ha estado lesionado hasta su voluntaria rebelión, esgrime como coartada que no tiene minutos y no se adapta. Igualitos, vamos.



