Siempre lo arregla todo
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Cristiano resolvió todos los problemas que se le plantearon a su equipo, que fueron muchos y provocados por un gran Villarreal, sobre todo en el primer tiempo. Su segundo gol cambió el rumbo del choque y en el tercero dejó patentes todas sus virtudes, al margen de la polémica por la posición de Di María. Justo allí donde no llegó Benzema, que se durmió en el remate, apareció el portugués que, desde el suelo, logró hacerse con la pelota, correr hacia atrás, darse la vuelta y rematar a gol. Y hacerlo con una determinación y una velocidad que superó a todos, lo que debió dejar noqueado al propio Benzema, que fue sustituido mientras se celebraba el gol.
Cristiano transmitió a su equipo el coraje, el deseo de ganar y el carácter que se necesitaba para ganar el encuentro. Para lo bueno y lo malo la influencia del portugués no deja de crecer. Ya lleva 22 goles en Liga y viendo su infinita ambición no serán los últimos.




