El Villarreal quiere su pendiente
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El Cabo de Hornos o de las tormentas era la gran reválida para cualquier marino que se preciara y, sobre todo, la prueba definitiva para los piratas. Así, para poder autodenominarse un pirata como tal, había que cruzar como mínimo el temido y terrible Cabo. Una vez logrado, podía vanagloriarse y hacerlo evidente. De ahí, se cuenta que cada vez que cruzaba un pirata ganaba un pendiente. A partir de ese día, podía lucirlo con orgullo porque era la prueba de que había logrado tan magna hazaña. El Cabo de Hornos era peligroso por sus corrientes, vientos huracanados y porque para superarlo había que sufrir... Algo parecido le pasa a la nave del Villarreal cuando viaja al Bernabéu. El feudo blanco es para el Submarino su Cabo de Hornos.
Siempre que llega, sea la nave que llegue o el capitán que la maneje, acaba sucumbiendo y se vuelve a casa sin haberlo cruzado. Ya son 11 los intentos, pero las turbulencias y los huracanes del equipo blanco siempre han echado al traste cualquier posibilidad. Por ello, no es que sea una obsesión, pero en el Villarreal como le pasaba a cualquier pirata o marinero con orgullo, no quieren que su carrera acabe sin haber superado tan gran prueba. Así, los castellonenses quieren su pendiente. Buscan que una victoria en Chamartín, que sería una de las pocas cosas que les quedan por hacer en esta Liga, rubrique el buen hacer de este equipo. Así, hoy llega otra vez con Garrido a los mandos, el barco amarillo a su tan temida prueba.




