Yo digo Gabriel Forteza

Con el orgullo no basta

Gabriel Forteza
Redacción de AS
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La eliminatoria entre el Mallorca y el Almería merece varias reflexiones. Aunque en el caso del equipo clasificado, bien está lo que bien acaba: El global de 8-6 ha sido espectacular para el aficionado al fútbol, pero los entrenadores no sólo no lo aprueban, sino que en el caso de Michael Laudrup habría que repasar varias cuestiones. La primera, los mensajes que el danés envió a algunos jugadores en la rueda de prensa al afirmar que las rotaciones sirven para ver quién está para jugar a este nivel y quién no. A lo que añadió que en su club no hay millones para andar cambiando de jugadores, mensaje explícito para aclarar que sale con éstos porque no tiene acceso a otros. Pero la cosa no queda sólo en la indolencia mostrada ayer, ni siquiera en la falta de actitud, con "c" y aptitud, con "p".

También quisiera detenerme en los mensajes adormecedores de un entrenador cuyo estilo y elegancia es sublime pero al que quizá le falta dar un golpe sobre la mesa y un toque de atención más motivador. En la ida dijo Laudrup que había que tomarse el partido como una primera parte, porque la segunda mitad llegaría en el segundo partido, y me da la sensación de que eso relaja inconscientemente y hace pensar al jugador que ya llegará la vuelta. Y llegada esa vuelta y a tenor del resultado obtenido en la ida, un 4-3 abierto, el mensaje a sus futbolistas fue que no se volvieran locos y que con un gol de diferencia esto se sacaba adelante; otro mensaje adormecedor, tanto que salieron dormidos antes de empezar. Con el orgullo no basta.

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