El sabio Pep y los piropos

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Jamás imaginé que con un solo disparo a portería podría alabar a un equipo. Pero hay argumentos para piropear a este Racing. El planteamiento de Portugal, que jamás ha perdido ante Quique en cuatro duelos, por fin fue el más idóneo para jugar a domicilio. Lejos del caótico sistema del Bernabéu (6-1 con cinco atrás) o del suicida de Villarreal (con laterales imitando a Alves). La zaga supo dónde tirar la línea, a quién presionar y a qué rivales dejar pensar: sin Forlán, Simao y Reyes, a cualquiera menos al Kun. Hubo pocos despistes, ayudas y solidaridad. Por eso, y por el descomunal trabajo de la medular, el Racing sumó con justicia. Pero, sobre todo, por el gran momento de forma de Toño.
El alicantino lleva ya 306 minutos sin encajar un gol. El vestuario le ha hecho capitán reconociendo su importancia y Guardiola lo tiene en sus oraciones para suplir a Pinto de segundo. Toño merece ser reconocido. 31 años y muchas broncas después.



