Baptista, y Weligton con fiebre

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Julio Baptista aterrizó en Málaga ayer a las 17:00 horas. Quinto fichaje. Y habrá, al menos, dos o tres más. Uno de ellos puede ser José Ángel, quien ayer se comportó, dentro y fuera del campo, con sobresaliente profesionalidad. Dándolo todo por el Sporting en tanto espera si se concreta, o no, una negociación que le puede cambiar la vida. Pero mientras estos movimientos se suceden, la 'vieja guardia del Málaga' afrontaba ayer un duelo en un equipo donde, presumiblemente, muchos de ellos no van a estar. Se jugaban tres puntos vitales. El Sporting también. ¿Qué pasará por la cabeza de un jugador que sabe, debe darlo todo consciente de que al día siguiente quedará relegado, bien a la grada o bien lejos del sitio donde acabas de dar la cara y el callo?
Weligton jugó ayer con fiebre. Al brasileño le han traído competidores. Viene Demichelis y puede que algún central más. Pero no se arrugó. Si nunca lo hace, en días como ayer, menos. Se sobrepuso a su gripe y a sentirse cuestionado por la llegada de nuevos 'jefes' para la parte de atrás corriendo como siempre y marcando un gol, su tercero en El Molinón. Es un campo que se le da bien. El Málaga sale de descenso y el Sporting está en un socavón. Da pena ver pañuelos en una grada. Pañuelos de reprobación y que Preciado, un tipo íntegro y que engrandece el deporte, vea peligrar su continuidad. Es el fútbol. El Málaga respira cuando más lo necesita mientras se esperan los réditos del ilimitado talonario del jeque Abdullah Al-Thani.



