Yo digo Guillem Balagué

Mourinho dejó de morderse la lengua: toca reflexionar

Guillem Balagué
Redacción de AS
Actualizado a

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Cuando no quiere darnos un titular, por ejemplo cuando explica el momento real del equipo en privado, Mourinho insiste en que su trabajo acaba de empezar. En esta época de portadas de purpurina, repetir eso en sala de prensa sirve de poco porque no es suficientemente sexy. Así, cuando falla un jugador clave como Xabi Alonso, queda en evidencia el desequilibrio de la plantilla y lo que queda aún para adquirir un patrón de juego claro. Eso dio el encuentro. El postpartido fue un ataque verbal que se mascaba desde hacía semanas. Mourinho quería dejar de regalo de Navidad una pregunta: ¿Se está haciendo lo necesario desde las oficinas del club? No se trata de fichajes. O no solamente.

Está claro que desde las altas instancias se ha decidido proteger a Karim Benzema contra las indicaciones del entrenador, que ahora mismo acepta cualquier tipo de delantero mientras llegue uno (hay una lista de unos veinte). Se trata sobre todo de los pequeños detalles, cosas que se escapan de su control y convierte sus métodos en infructuosos o menos eficaces. Hoy, se entiende desde el cuerpo técnico, no todo el mundo está remando con la misma fuerza hacia la misma dirección. Mourinho aterrizó a cambio del control total, así que o sobra gente o hay que reestructurarse.

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