El bla, bla, bla y las pintadas
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El partido del Mallorca en Villarreal estaba señalado especialmente en el calendario del mallorquinismo después de que el Villarreal le arrebatara en los despachos al Mallorca la plaza europea que éstos habían logrado en el terreno de juego. Hasta ahí todo correcto. Lo que no acabo de entender son todas las cosas que han rodeado a esta historia. La primera fue la presencia del Consejo del Mallorca en la grada haciendo con ello más ruido que en su día cuando se cometió la acción que excluyó al equipo de Europa. La segunda acción tiene que ver con la gentileza del Villarreal al invitar a los seguidores bermellones que hacían cola en las taquillas de El Madrigal. El club castellonense les invitó y ya nadie se acordó de lo "malos" que son, entraron gratis y punto.
La tercera historia es que los directivos mallorquinistas no quisieron ser menos y se vieron obligados a invitar también a los aficionados del Mallorca que llegaron por otra vía, al margen del viaje oficial. Y la cuarta historia es la de las pintadas en las paredes, algo que se sale de lo que ha sido habitual en la elegancia futbolística del club balear. Entiendo que estén dolidos con lo que pasó pero no comprendo que se defiendan las cosas en las paredes más de lo que se defendieron en los despachos. Al final, mucho ruido y pocas nueces, todos entraron gratis al campo, gracias al Villarreal, por un lado, y al Mallorca, por otro; la derrota costó más de mil euros en entradas y las pintadas me molestan más por el hecho en sí que por quién las hizo. No reconozco al Mallorca.




