Odriozola, aliado de tramposos
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Las explicaciones que dio ayer Odriozola sobre la trama de dopaje que se extiende sobre el atletismo español no me convencieron. Se considera una víctima y en ningún caso, responsable de la situación. Él, desde luego, no está acusado de nada; nadie le imputa ni le implica en la Operación Galgo. Pero que él tiene una responsabilidad es evidente. Él fue quien nombró a dedo a Marta Domínguez, vicepresidenta de la Federación Española, así como a Manuel Pascual adjunto al sector de fondo. Dos nombramientos desafortunados que dejan en muy mal lugar a Odriozola, pues resulta evidente que no se enteraba de lo que se traían entre manos dos de sus más directos colaboradores, razón más que suficiente para presentar la dimisión.
Odriozola dice que se entera de todo, pero que no puede hacer caso de habladurías. Y aún así, afirma que sus puertas han estado abiertas para quienes quisieran denunciar algo. Discrepo severamente. En cuanto un atleta se veía en problemas, encontraba un aliado en Odriozola. Ocultó al propio CSD el positivo de Onyia y en el asunto de Paquillo llegó a seleccionarle haciendo caso omiso de que la Guardia Civil había encontrado productos dopantes en su domicilio. Y otro detalle que no me gustó de Odriozola: no es que defendiera a Marta Domínguez, pero sí resaltó que había pasado 50 controles, todos negativos. Pero es que ése ya no es el tema. Manzano pasó 40 y tampoco dio positivo. Odriozola se ha quedado en el pasado. Por eso debe irse.




