El Barça, al loro: Qatarí que te vi

Antes o después tenía que llegar un día como ayer. En el que el Barça optara por dejar el romanticismo de un lado y, para poder luchar en igualdad de condiciones contra los grandes transatlánticos del fútbol europeo financiados por rusos megamillonarios, magnates de la comunicación, de las obras públicas o petroleros aburridos, pusiera precio a su camiseta.
Económicamente, no había mejor momento que el actual para manchar la camiseta. Con un equipo que ha ganado ocho títulos de los últimos diez, la cotización del Barça es espectacular. Rompe el mercado. Rosell ha sabido aprovecharlo. Y se ha encontrado con sus amigos qatarís. Gente a la que le sobra el dinero y le falta promoción mediática.
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Y Rosell, que ha estado siempre al loro en esto de los negocios de patrocinio (logró que Nike le hiciera un contrato a Brasil de 100 millones por diez años) pensó, "qatarí que te vi". Y ha logrado un contrato de cine para el Barcelona, pero que no está exento de polémica, porque a mucho socio le da repelús que se ensucie la camiseta barcelonista con publicidad.
Los argumentos en contra de la decisión se sustentan más en la mística que en la frialdad de los números. De ahí, imagino, que viene la idea de añadir Foundation a la palabra Qatar, que en el fondo es la que paga la morterada (todo sale del mismo bolsillo). De hecho, la tolerancia a este acuerdo va a depender de la flexibilidad de UNICEF con los qatarís.



