Busca emociones más fuertes
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Hay una vieja ley del fútbol que dice así. "Cuando un jugador quiere irse, se va". Precedentes hay un montón: desde Schuster a Ronaldo. El caso de Dzeko no es nuevo. El bosnio ha visto pasar por su puerta ofertas del Bayern, del Manchester, del Milán y de la Juventus . Y no está dispuesto a perder el tren del Madrid. Su club, el Wolfsburgo, es uno de esos pequeños clubes de provincias venidos a más. A la sombra de la todopoderosa Volkswagen consiguió ganar la Bundesliga, fichar a Diego y traer a un entrenador de la Premier, McClaren. Un dispendio.
Pero el fútbol no se mueve sólo por dinero, y ahora el Wolfsburgo se ha desinflado, va el decimotercero en la Bundesliga y no está en Europa. Se ha convertido en un equipo aburrido para un jugador que ya ha ganado mucho dinero y que ahora busca emociones más fuertes. Emociones como las que sólo puede ofrecerle el Madrid, la Champions, la Liga y el Bernabéu. Por eso le va a echar un pulso a su club. Sabe que su traspaso es ahora, en enero, o nunca.




