El Requexón, cantera del Oviedo, se muere
Una década atrás, no hace mucho, se alababa el trabajo que se hacía con la cantera en Lezama, en 'La Fábrica' madridista, en Mareo... y en el Requexón. El Real Oviedo tenía unas modélicas instalaciones en las que formaba a sus jugadores, pero el hundimiento institucional ha llevado a sus dirigentes a descuidar esa parte tan esencial que es el fútbol base. Evitar esta tragedia es misión prioritaria de Dámaso Bances, el presidente, aunque es público que las arcas del club son una ruina clamorosa. La Segunda B es un pozo, pero con estos tiempos de crisis generalizada la cantera es la salvación de los clubes modestos. Cuando los carbayones estaban en Primera echaban más mano a la cantera que ahora, toda una incongruencia en los tiempos que corren. Para sentir la necesidad de triunfar en un equipo hay que sentir el escudo dentro y eso sólo lo aseguran los chavales de la cantera. El Requexón ya no nutre de jugadores al primer equipo como antes y quizá sea porque emigrando se sientan más cómodos. El Real Oviedo debe volver sus ojos hacia ese corazón azul que, aunque a duras penas, aún late. Igual que ha seguido latiendo en la afición pese a ver a su equipo en Tercera División, categoría de la que felizmente consiguió salir en 2005.



