Ivic formó un muro defensivo

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Aquella temporada dirigió al Atlético Tomislav Ivic, un técnico que se fue ganando poco a poco el cariño de quienes rodeábamos al equipo. A los jugadores les costó adaptarse a los métodos del entrenador croata, ya que les daba unas palizas físicas importantes. Pero ese Atlético fue poco a poco consolidándose como un bloque serio, fuerte y compacto y el récord de Abel fue un estímulo más para el grupo. Durante muchas jornadas parecía imposible que nadie le hiciera un gol al Gato, aunque todos sabían que tarde o temprano alguien le batiría. Pero todos, desde Futre y Manolo hasta Juanito se empeñaron en que el cero en la portería fuera una constante. Y eso que era complicado que Futre se implicara en tareas defensivas. Ivic recordaba con cariño lo que le costó que los delanteros ayudaran en defensa. Hoy hasta Forlán y Kun ayudan a la hora de recuperar balones.
Aquel Atlético se le tildó de defensivo, pero ganó la Copa del Rey (ya sin Ivic en el banquillo, que fue sustituido por Ovejero) y fue segundo en la Liga. En la memoria queda la defensa formada por Tomás, Ferreira, Juanito, Solozábal y Toni. Donato también jugaba en esa posición. Futbolistas defensivos, pero que sacaban bien la pelota desde atrás. Y en el centro jugaba un genio del balón, Schuster. Era un Atleti complicado de batir, costaba sangre, sudor y lágrimas que le hicieran un gol. Abel pudo celebrar su récord y el Atlético estuvo en lo más alto. Gracias a su muro defensivo.



