Los tiempos están cambiando

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Lo mejor de este Barça es que le guarda más respeto a la tradición, que a la historia. Ninguno de los jugadores que esta noche saltarán al Estadio Olímpico de Atenas se sienten presionados por lo que ahí pasó en 1994. Para Messi y compañía, esa noche de mayo ante el Milán les suena tanto como la batalla de las Navas de Tolosa. Es decir, nada. Para ellos, lo que cuenta es que, por tradición, el Barça tiene que salir a ganar todos los partidos. El de hoy, también.
El Madrid, en cambio, le ha dado una importancia capital al hecho de haber visitado el santuario de la Séptima antes de rendir visita al Camp Nou, un campo donde, por cierto, la tradición marca que salgan trasquilados. En este caso, la tradición y el poco respeto blanco a la estadística inmediata les obliga a ir de favoritos incluso donde la prudencia les aconsejaría ir de víctimas. El Madrid, últimamente, ha logrado sus mejores resultados en el Camp Nou (esto es, casi empatar) siempre que los pronósticos previos a la cita con el Barça les daban por goleados sin remisión. Cuando el alemán Schuster decía aquello de que "no tenemos ninguna posibilidad de ganar en Barcelona", era cuando lograban perder por la mínima. El próximo lunes llegará el Real Madrid con una hoja de servicios inmaculada, líderes de la Liga y con un entrenador con un ego como un castillo de grande. Y claro, dan por hecho que aquest any sí. Una cantinela que suena bastante a la historia del Barça. Los tiempos están cambiando.



