Bocanadas de raza de un campeón

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Desde que llegó al Deportivo, a Lotina le gusta repetir que entrenar a este equipo no es cualquier cosa, que tiene un plus por su historia con una Liga, Copas y Supercopas en sus vitrinas. Aquel Depor de Arsenio o de Irureta queda ya muy lejos, pero parece que al escudo blanquiazul le quedan todavía muchas bocanadas de raza, de club campeón. En la transición, o sea la etapa de Caparrós, el Deportivo llegó dos veces de forma consecutiva a las semifinales de Copa. El Espanyol de Lotina, en una ajustada eliminatoria, y el Sevilla, con un partido surrealista en Riazor, segaron el camino hacia la final. El Deportivo rozó éxitos pasados, recordando que, pese a la descapitalización económica y deportiva, aún quedaba mucho orgullo blanquiazul.
La siguiente etapa de pequeñas glorias lleva el sello de Lotina. En su primer año, con el equipo penúltimo en la jornada 21ª, cambió al sistema de tres centrales e inició una escalada que terminó con el Depor en Intertoto. En los últimos 17 partidos de Liga sumó 32 puntos, superado sólo en ese tramo por los 33 de Madrid y Villarreal (campeón y subcampeón). Más cerca, el año pasado, empezó la Liga como un tiro. Tanto, que en la jornada 13ª podía firmar el mejor arranque de todos los tiempos. Messi y el Barça impidieron el logro. Ahora, es el único que en el último mes aguanta el frenético ritmo de los dos grandes. Mérito triple por el abismo de esta Liga bipolar, por la inacabable lista de lesionados y porque cada año que pasa, la soga de los euros limita un poco más.



