Yo le habría dado el Pie de Oro

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Aquel instante mágico todavía revolotea sobre mi cabeza. 11 de julio. Soweto. Estadio Soccer City de Johannesburgo. España a un paso de escribir la página más bella de nuestra vidas, atormentadas por los recuerdos amargos de Katalinski, Cardeñosa, Honduras, Pfaff/Eloy, Julito Salinas, Al-Ghandour... Pese al 0-0, me encontraba en la Tribuna sereno y confiado. Éramos mejores y los holandeses regalaban coces en vez de tulipanes. Fútbol, cero. España elaboraba y amenazaba. Pero en una contra, Robben se quedó solo. Pánico en el estadio. Puyol hizo una maniobra sabia y le trastabilló, pero Robben siguió rumbo a Casillas. Corría el minuto 83. Era gol o gol. Respiración contenida...
El único que no se alteró fue ice man (el hombre de hielo). Robben tenía toda la portería para colocársela. Y lo hizo. Iker, genio y figura, no se venció y le aguantó. Su cuerpo fue a tapar su perfil izquierdo, pero su pie derecho tapó portería como si fuese el pie gigante de un mamut. Desvió la pelota lo justo, con la puntera. España entera celebró la parada como si fuese el gol de Iniesta. Yo le daría el Pie de Oro.



