Yo digo Juan Mora

Reflexión para los entrenadores

Juan Mora
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El Baskonia inició el tercer cuarto de su partido contra el Barcelona perdiendo por diez puntos y con Martorell, segundo entrenador, al frente del equipo por la expulsión de Ivanovic. En la cancha, Huertas, Logan, Oleson, Teletovic y Barac. En todo el último cuarto, sólo un cambio: San Emeterio por Logan cuando el Baskonia había reducido la diferencia a cinco. A partir de ahí, ni el más mínimo movimiento en un equipo que daba gusto verle jugar. Ni siquiera cuando el Baskonia se puso por delante hubo rotaciones. Ni Huertas, Oleson, San Emeterio y Barac fueron sustituidos porque llevaran cuatro faltas, algo que se ha convertido en costumbre. Martorell se limitó a hacer lo más sencillo: que jueguen los mejores y cuanto más tiempo, mejor.

Si hubiera pasado esto con Ivanovic en la cancha no se sabrá. Si Martorell se limitó a seguir las órdenes que le llegaban desde la distancia, tampoco. Sea un caso u otro hubo una realidad: el Baskonia planteó un último cuarto en el que los jugadores fueron los dueños del baloncesto. No sólo lo agradeció el espectáculo, sino que le fue de maravilla al equipo. Un baloncesto sin histrionismo, sin protagonismo en los entrenadores, sin condenas públicas a los jugadores, es mejor. Un 33-16 del Baskonia al Barcelona en el último cuarto que debería hacer reflexionar a los entrenadores de hoy en día. Con un solo cambio y con cuatro jugadores con cuatro faltas. Pascual, para defenderse de lo que se le venía encima, hizo ocho cambios. O quizá eso le llevara al desastre.

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