Y pudieron ser cinco
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Cristiano le enseñó la pelota a Busquets e inmediatamente se la escondió. Fue el principio del fin para España que no merecía cerrar el año más brillante de su historia con una derrota tan dura. Antes CR7, que no mejora los modales, había tirado el brazalete de capitán cuando el árbitro le anuló un gol legal después de otra gran jugada. Al ritmo de Cristiano por un lado y Nani por el otro, Portugal fue aumentando su cuenta ante el desconcierto de España, que concedió demasiadas facilidades en su peor partido del año. El 4-0 no borra la sonrisa de los campeones pero obliga a recapacitar.
El cuarto gol portugués, marcado por Hugo Almeida, en un contraataque llevado por Pepe aumenta el déficit español en goles concedidos. En los últimos cuatro partidos han sido once, lo que nos deja una media que no está a la altura de los campeones. La estrella y el escudo son un acicate para los rivales. Habrá que tenerlo en cuenta.




