El caso de Benzema
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Mourinho encontró por el camino a jugadores que no pudo recuperar. A Cole le criticó cuando el futbolista se encontraba más a gusto porque nunca le dio suficiente. Kezman fue otro caso: Mourinho, consciente de que su finalización era deficiente y su espíritu dudoso, solía poner a prueba a sus asistentes. "¿A quién sacamos?", preguntaba durante los partidos. El que respondía "a Kezman" se llevaba una mala mirada. Quaresma iba a ser su jugador diferente en el Inter, pero no se entendieron. Benzema era su reto desde que sabe que el presidente prefiere eso a verse obligado a fichar a otro delantero.
El francés necesitaba un cambio de actitud, de amistades y de posición. No es un nueve, sino lo que vemos ahora: partiendo desde atrás, sorprendiendo, asistiendo, rematando como en el gol. Los partidos no se ganan con once, sino con trece o catorce y Mourinho ha conseguido convertirle en su jugador número doce. Ese será su rol esta campaña.




