Tres títulos que nos han hecho felices
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Me costaría mucho definir cuál de los tres títulos españoles de motociclismo de esta temporada ha supuesto para mí una mayor satisfacción. Cada uno de ellos ofrece unas connotaciones que los hacen especialmente valiosos, son de esos éxitos que no dejan indiferentes, al menos a mí. Ha sido un año inolvidable pero no sólo por los resultados o las estadísticas, también por lo mucho que significa este triplete inédito en la historia del Mundial, ganar todas las categorías en juego. Para empezar, Jorge Lorenzo ha abierto la cuenta de coronas en MotoGP, además de refrescarnos la alegría de ganar en la clase reina, que casi se nos había olvidado desde aquel ya lejano título de Álex Crivillé en 500cc en 1999.
Lo de Toni Elías tampoco es una cuestión baladí. Al margen de inaugurar el palmarés de la nueva categoría de Moto2, lo realmente significativo de su título es que representa el triunfo de la constancia y el pundonor. El manresano dio un paso atrás para tomar el impulso necesario para regresar a MotoGP y lo hará por la puerta grande, con un entorchado que, seguramente, ya debía ostentar desde hace largo tiempo. Y por último, pero no menos importante, nos topamos con Marc Márquez. La suya también es una historia de superación, pero me emociona e ilusiona incluso más que esto el enorme potencial que nos ha descubierto su talento. Ya es campeón del mundo de 125cc... pero está claro que su idilio con el triunfo acaba de inaugurarse. Este chaval nos va a dar muchas más alegrías, tiempo al tiempo. Lo dicho, un 2010 que nunca olvidaremos pero que yo diría que no tiene que resultar irrepetible.




