Pese a faltar Raúl, victoria segura majete

Hoy me he levantado con ganas de firmar una tregua antes de que esta noche os metamos cuatro en el Bernabéu. Quiero ayudarte en esa terapia que tiene preocupado a tu médico de cabecera con esa enfermedad incurable que tienes: Antimadridismo. Te voy a recetar mi propia experiencia. Como yo soy un manchego que parece sacado de las destilerías DYC (Gente sin complejos, gran eslogan), te recordaré que no dudé en gritar el gol de Forlán en Glasgow, así como los dos que les metisteis al Inter en Mónaco. Yo no puedo ser antiatlético porque al hermano pequeño hay que enseñarle a cruzar la calle para que vaya conociendo la vida sin traumas. La inquina y el odio son malos compañeros de viaje en esta bendita disputa entre vikingos e indios. El otro día no celebraste el gol de Higuaín en San Siro. Me dio pena por ti, compañero...
Y eso que este año os hemos dado una ventaja tremenda al no poder disponer de Raúl. La sola presencia del capitán os desquiciaba. Nunca le perdonasteis que prefiriese el Paraíso (el Madrid) al Infierno (tu Atleti, recuerda al bueno del Mono Burgos saliendo de la alcantarilla...). El 7 os comía con su mirada de pantera y os temblaban las canillas sólo con verle. Fíjate si os tenía cogida la medida, que ha sido acercarse el derbi y meter dos goles con el Schalke...
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Hoy toca reír a la tropa de Mourinho, nuestro líder espiritual y futbolístico. De su mano, somos como el ejército de Alejandro Magno. Nuestro dominio no conocerá límites...



