Yo digo Juan Mora

Dos millones vimos ganar a Pirri

Juan Mora
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Pirri fue un esforzado, corajudo y valiosísimo jugador, viva imagen de aquel Madrid caracterizado por la garra y el pundonor. Cómo sería que llegó a jugar la final de la Recopa de 1971 con el brazo en cabestrillo por habérsele roto el radio. Pues a este Pirri legendario, de nombre José Martínez, le ha sucedido otro Pirri, de nombre José Luis Abajo, que no nos resulta desconocido. Y ya tiene mérito, porque su deporte es la esgrima. El 10 de agosto de 2008, domingo, saltó a la fama. Se celebraban los Juegos Olímpicos de Pekín. El primer día habíamos ganado el oro en ciclismo con Samuel Sánchez. Al siguiente cayó otra. La de Pirri. Salíamos a medalla por día. "Ya hasta en esgrima", titulamos. Nunca habíamos ganado una medalla en ese deporte.

Los Juegos tienen esa singularidad. A efectos contables vale tanto una medalla en baloncesto como en esgrima. El caso es sumar. Por eso Pirri nos arrastró a dos millones de españoles a ver por la televisión cómo ganaba el bronce. "Conseguir una medalla olímpica te hace inmortal", declaró tras bajarse del podio. Tiene razón. Pirri ya era alguien antes de los Juegos. Oro en la Copa del Mundo, por ejemplo. Pero hasta entonces, un desconocido. Ahora se enfrenta al Mundial, competición tan exigente como los Juegos. Sin embargo, si ganase su victoria no tendrá la misma repercusión. En este sentido, qué gran injusticia cometemos. Sólo nos acordamos de nuestros héroes cuando suman medallas para que ese día nos sintamos más rubios, fuertes y altos.

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