Era susto o muerte, y ganó ésta

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Se apuntaron Deportivo y Espanyol a la creciente americanización de la cultura propia y jugaron al trick or treat de Halloween, traducido como susto o muerte con más fortuna que el literal truco o trato. Para los pericos, se trataba de ganar y acceder a la zona Champions, lo que de rebote también hubiera supuesto matar a Lotina. Y, como quiera que el de Meñaka dejó tantos amigos en Barcelona, permitieron los de Pochettino sumar al Depor su primera victoria y meter tantos goles en una tarde (tres) como en ocho jornadas.
Se cumplió el efecto aspirina del Espanyol, acostumbrado a resucitar a equipos y/o técnicos en el alambre. Pero no fue casual. La derrota se empezó a sustentar con el plan B, que paradójicamente fue el inicial: la defensa de cinco se quiso neutralizar con un mediocampo de contención, guardando hasta la reanudación a Álvaro, que venía de deslumbrar en Pucela. Desdibujado arriba, al Espanyol sólo le faltó naufragar en las acciones de estrategia: así llegaron los tres goles. Fue, en efecto, una noche de Halloween, de susto, que frenó la euforia perica. Aunque teniendo en cuenta el castañazo sufrido y que los pericos se quedaron de pasta de boniato, quizá fue un guiño a la tradición autóctona.



