Dos carreras apasionantes para cerrar el año
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La verdad es que los aficionados españoles no hemos sufrido demasiado en esta temporada del Mundial de motos. Les ha ido todo tan bien a nuestros pilotos, que el año ha sido ir de victoria en victoria... hasta la victoria final. Sólo hemos tenido momentos de tensión auténtica cuando ha tocado rematar los campeonatos, las carreras de Malaisia en las que sentenciaron Lorenzo y Elías. También allí quedó claro que el campeón de 125cc sería español, aunque de momento no conozcamos su nombre. Así que los deberes están ya hechos (culminar los subcampeonatos de MotoGP y Moto2, estando también asegurado el de 125cc, es sólo pura avaricia) y llega el momento disfrutar a tope, ya sin presión ni nervios porque algo se pudiera estropear. Y me parece que va a resultar especialmente apasionante la conclusión de la campaña en la categoría reina.
Tengo muchas ganas de conocer cómo se resuelve el duelo particular entre Lorenzo, el nuevo campeón, y Rossi, el vigente numero uno disfrazado de 46. Ambos ya han adelantado, como era previsible, que están como locos por volver a ganar, por motivaciones diferentes. El español no lo hace desde que empezó a tirar de calculadora en su camino hacia el título, renunciando a oportunidades clamorosas en una inteligente apuesta por su objetivo prioritario; Rossi, por su parte, se marcha de Yamaha con cierto resentimiento y sembrando algunas dudas sobre su auténtico rendimiento tras su lesión, así que también parece ansioso por despedirse dejando su impronta en forma de triunfo. Lo obvio es que, además de que otros también persigan ese mismo resultado, sólo uno puede ganar, así que ojalá nos regalen un fin de fiesta en Estoril y Cheste a la altura de esta campaña inolvidable.




