Yo hubiera dejado jugar a Drenthe

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Este sábado toca partido grande, de banda y música en el remodelado y coqueto Rico Pérez. Cumbre de estrellas entre un Madrid líder y emergente y un Hércules que ha fichado con mentalidad de equipo con aspiraciones, sin complejos, con sentido de club dispuesto a ser en el futuro el nuevo Villarreal. Para el Madrid, el Hércules es un club hermano. Allí están 'ex' queridos como Portillo y Tote, sin olvidar a ese entrenador-milagro que desde el 0-2 del Camp Nou está en el imaginario del madridismo militante: Boquerón Esteban.
Pero hay algo que no me ha gustado. En la defensa de sus intereses, el Madrid aplicó al club alicantino en el contrato de cesión de Drenthe una cláusula de dos millones de penalización si este sábado el entrenador malagueño quisiera alinearlo. Mal. Ya sé que después de las experiencias sufridas con Morientes, Munitis o Etoo es una cláusula de protección. Pero hace un año Florentino me razonó, con el traspaso de Negredo, que no impedirían que jugase contra el Madrid en los duelos con el Sevilla. Fue un gesto de señorío reconocido por blancos y sevillistas. Por eso, y más valorando que el Hércules es un club amigo y Drenthe un chaval que proclama su madridismo a pleno pulmón por donde va, no entiendo esta prohibición. Debería jugar el sábado...



