La ilógica de la lógica

Noticias relacionadas
Gay se revela ante el peso de la lógica, acaso más aplastante que nunca, con el viejo argumento de que en el fútbol no hay lógica y que hasta el equipo más derrumbado, como es el caso del Zaragoza, puede ganarle un partido al rival más poderoso, es decir, al Barcelona. La verdad es que el discurso de Gay, por muchos excesos de optimismo que se le achaquen al técnico, es el único posible en las vísperas. Que este Zaragoza le gane a este Barcelona parece una misión imposible, pero sería tan absurdo como ridículo que Gay anticipara una derrota en las vísperas. El partido hay que jugarlo, claro que sí, y, sobre todo, hay que intentar ganarlo, porque el Zaragoza no está para despreciar ninguna posibilidad de sumar algún punto.
Con el mejor calendario inicial posible, el Zaragoza sólo ha alcanzado tres miserables empates, pero algún día tendrá que ganar, aunque sea de casualidad o, como decía el sabio Hernández Coronado, en el último minuto y de penalti injusto. Nadie puede exigirle a este Zaragoza que inicie, precisamente, su recuperación frente al Barça, pero resultaría imperdonable que el equipo salga derrotado de antemano o que actúe con ese aire contemplativo que exhibió en San Mamés. El Zaragoza tiene una posibilidad entre cien, pero está obligado a agarrarse a ella con toda la fe del mundo.



