Historia del Betis en capítulos
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La memoria suele depender del color del cristal. Y toca clarificar al distinguido público cosas sobre ciertos béticos nombres que aletean entre tanta desmemoria. A ver: Luis del Sol Cascajares. Quizá, el mejor jugador de la historia del Betis, dicen los que lo vieron en su incansable plenitud verdiblanca: 1954-60. El 27-3-1960 jugó su último partido de esa era con el Betis: Benito Villamarín lo traspasó al Real Madrid, con quien ganaría la Copa de Europa de 1960 al Eintracht de Frankfurt. Tras Madrid, Juventus y Roma, Del Sol se dio el gustazo de jugar con su Betis la temporada de su retirada, 1972-73. Ya tenía 37 años, pero era Del Sol en Heliópolis, Ciudad del Sol. Esa campaña, el Betis bajó en el viejo Castalia, tras varios de los robos y coincidencias (¿) que le suelen acompañar. Fue el último partido en activo de Del Sol, cuya ejecutoria como entrenador es bien reciente.
Más nombres: Benito Villamarín. El presidente que, en 1961, firmó el peculiar contrato de compra al Ayuntamiento del Stadium de la Exposición: un año después de embarcar a Del Sol para Madrid, operación que negó hasta el final. Villamarín fue clave en el crecimiento y modernización del Betis. Vino de fuera, claro. Y otro nombre, sujeto pasivo de memoria o desmemoria histórica: Manuel Ruiz de Lopera. "Lo del Betis es como la Revolución soviética, pero con una diferencia: aquí, el zar sigue vivo en su palacio de El Fontanal". Mejor comparación, imposible. No diré su autor: me pediría copyright.




