Yo digo Alejandro Delmás

Maldición bética en Canarias

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Noticias relacionadas

Mira que ha tenido el Betis buenos futbolistas canarios (Pepín, Alexis...), y mira que allí, en Las Palmas, en 1988, se salvó del descenso a Segunda, el Domingo del Rocío, en la última jornada: con un gol de Calleja que sepultó a la Unión Deportiva. Mira que yo he visto, por éstas, a Guedes, Lizani y Germán pelándose a la navaja en la peluquería de Victorio, en El Arenal, a un minutito de la Maestranza: con su chaqueta cruzada azul marino. Memoria de unos tipos despaciosos, peculiares, educados. El finísimo Juan Guedes ya no está con nosotros. Pero para el Betis, Canarias sigue moviendo un halo de maldición.

Esa victoria de 1988, la del gol de Pepeo Calleja, fue la última de las tres que firma el Betis en Las Palmas: hace ya 22 años, en aquel viejo Estadio Insular, que aún sigue en pie, abandonado y decrépito, en el barrio palmero de Ciudad Jardín. En el Estadio Gran Canaria, el Betis no ha ganado jamás: nunca. Este mismo año ha perdido allí cuatro puntos vitales en sólo dos partidos de la Liga Adelante. Los cuatro puntos se escaparon con sendos tantos en los alargues: el 1-1 de Rondón en 2009-10, y el 2-2 de Suárez, ayer. El Betis de Mel mereció más. Pero no pudo con la maldición canaria: y de Tenerife, mejor no hablar.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados