Yo digo Juanma Trueba

Las tardes en que todos somos europeos

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Lo que la política tarda años en lograr (si es que lo logra) el deporte lo resuelve en una tarde. Ayer, en Gales, el equipo europeo de la Ryder hizo más por el sentimiento identitario de los europeos que décadas de tratados internacionales. Jugadores de Irlanda, Irlanda del Norte, Inglaterra, Alemania, Suecia, Italia y España cantaron "¡Europa, Europa!" en representación de 500 millones de ciudadanos que, al menos los últimos cuatro días, hemos formado parte del mismo equipo. Podríamos decir, sin exagerar demasiado, que sobran los trípticos informativos sobre las bondades de la Unión Europea y faltan más Ryders. O parecidos desafíos intercontinentales.

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Y es que al margen de las consideraciones políticas, se echan de menos retos deportivos como los que sigue planteando el golf y antes proponía el fútbol, con solemnidad y cierta frecuencia, cuando enfrentaba a las selecciones FIFA contra continentes o países. Aquello de Europa o América contra el resto del mundo tenía algo de interplanetario que venía muy bien para ampliar miras y fronteras.

Visto el éxito de la Ryder (qué mejor forma de aunar aficionados y audiencias), sería deseable que la idea cuajara en otros deportes. Imaginen un Europa-América en baloncesto. Cada dos años, para seguir copiando al golf. Con copa y prestigio en juego. Sería apetecible, no lo negarán. Y nos ahorraríamos tanto en trípticos...

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