Sin cobrar, y rumbo a El Alamein
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Amanece, que no es poco, dicen los más viejos. Pero amanecer líder y sin cobrar la nómina, no es que sea poco o bastante: es casi inimaginable. Leyenda a un lado, el Betis actual es comparable a una habitación o compartimento lleno de fugas de gas: tal como está todo, una sola chispa puede provocar una explosión de consecuencias devastadoras. Esa chispa se puede prender en cualquier momento: Audiencia, juzgados varios, Consejo, denuncias de impagos, riñas de taberna, etc. Mientras, y esto es lo grande, el equipo que patronea Mel sigue jugando, ganando y amanece líder, a expensas de lo que haga el Rayo en Alcorcón.
Pero, navegando como los restos del Afrika Korps de Erwin Rommel, dinamitado desde fuera y desde dentro, sin munición ni apenas recursos (Mel tira de la cantera; Rommel sobrevivía con lo que requisaba a los británicos), el Betis cabalga en las dunas del ascenso. Pero cuando Rommel llegó ante El Alamein y los campos de minas de Montgomery, en Alam Halfa, no tuvo más remedio que telegrafiar lo inevitable: "Sin material, suministros y apoyo aéreo, esta batalla no se ganará". La respuesta de la Guarida del Lobo fue una sentencia: "Rommel vuelve a quejarse otra vez, como siempre". Pero esa vez, Rommel se estrelló. Mel ya ha dicho que un jugador no puede salir al campo con la cabeza puesta en si cobra o no cobra ese mes la nómina. Así, y con lo puesto, sigue ganando. Y, ¿dónde queda El Alamein para este Betis?




