Bilardo y la perspectiva del tiempo
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Imaginen a Mourinho presentando un programa de sexo en la SER; imaginen las audiencias. Supongan ahora que Mourinho es ginecólogo; sigan imaginando las audiencias. Consideren, por un momento, que un entrenador del Real Madrid explicara a las mujeres de los jugadores cómo intimar sin agotar a los muchachos. Todo eso lo ha hecho Bilardo, en otros tiempo y lugares, es cierto, pero ni eso le rebaja el mérito. Con Olga Bertomeu dio lecciones de sexo en Radio Sevilla. A muchas esposas, llegada la víspera del partido, las aconsejó colocar a los maridos en posición de decúbito supino; a otras las recomendó métodos de fertilidad. Se da por hecho que jugó en uno de los equipo más sucios de la historia, Estudiantes de la Plata, y cuentan que allí aprendió que todo vale si es por ganar.
Constatada su obsesión por la victoria y su desprecio por la retórica, es inevitable encontrar un paralelismo entre Bilardo y Mourinho. También lo es si consideramos a sus antagonistas: Menotti y Guardiola. Sin embargo, queda mucho para completar la comparación. Quedan, aproximadamente 30 años, los que separan a uno de otro. Tal vez entonces la conversación con Mourinho sea tan deliciosa como la que ofrece Bilardo, quizá ese día sus arrebatos de hoy nos parezcan trucos de sabio maestro.



