Diez años entre penalti y penalti

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El Deportivo entró en la leyenda en un día negro, en una noche en la que un error magnificó la que por entonces era la sombra de un modesto. Djukic tuvo un penalti que valía una Liga, pero los nervios y la congoja dejaron el título en manos del Dream Team de Cruyff. Diez años más tarde, otro penalti, sólo que en la portería contraria, cerró el ciclo de una década prodigiosa. Después de eliminar a la Juve y vivir una noche inolvidable con el 4-0 en Riazor al Milán, el Oporto parecía el trámite hacia la final. Aquel Depor de Valerón, Djalminha o Fran, tenía magia, pero se encontró enfrente al muro de Mourinho. Vitor Baia, Costinha y su inseparable Carvalho secaron al Deportivo. Luego, Derlei hizo bueno desde los once metros el infantil error de César Martín.
Como ya está haciendo en España, el técnico portugués comenzó a ganar la eliminatoria en la sala de prensa. En la ida, tras la cómica expulsión de Andrade y repartir cera, se quejó del arbitraje y valoró muy positivamente el 0-0. En la vuelta, ya en A Coruña, aseguró que veía a todo el entorno deportivista "muy crecidito". La psicología funcionó, porque lo que se encontró en el campo fue un Deportivo muy menguadito. A partir de aquella Champions la figura de Mourinho subió como la espuma y comenzó el ocaso del gran Depor. Seis años más tarde se vuelven a encontrar en el Bernabéu con sólo dos cosas en común: falta fútbol y gol. Fuera de eso, la única lucha de este Depor es la permanencia, como aseguran Valerón y Manuel Pablo, los dos supervivientes de lujo de aquella nefasta noche.



