El niño que se ha hecho un hombre
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Conocí a Dani Pedrosa en las pruebas de selección de la Copa Movistar, la categoría de promoción que poco después le abrió las puertas del Mundial. Era un chaval menudo por fuera y reservado por dentro, pero capaz de hacer diabluras con esa pequeña 125cc. Casi lo mismo que ahora. Sólo que ya no es aquel niño de 1999, sino todo un hombre con diez años de experiencia en los grandes premios y que nos ha regalado la satisfacción de tres títulos mundiales... mientras que persigue el cuarto, el más importante para él y para todos, sin duda.
Dani no es el más dicharachero del paddock, ni siquiera el más simpático. Ni falta que le hace. No se gana, como decía hace poco Alonso en 'El Hormiguero', la vida con el humor, así que puede dejar esos detalles al margen. Porque lo que sí que tiene muy claras son sus prioridades: la moto, el equipo, el circuito, la victoria... los títulos. Y en eso no escatima esfuerzos, ni siquiera sufrimientos. Así que hay que agradecerle tanta entrega y desearle muchos más éxitos... y feliz cumpleaños.




