Clos estuvo negro como la camiseta

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En catalán, el vocablo clos admite como acepción "la parte que acaba alguna cosa, especialmente un edificio". Le va que ni pintado al árbitro Clos Gómez, quien en el minuto 27 determinó acabar motu propio con la cosa del partido. Y con el inmueble de un triunfo vano que trataba de construir el Espanyol -desde la clara ocasión del corajudo Callejón, en el 5'- para convertirlo en un solar para los pericos. Decretó un penalti por manos de Luis García, que simplemente se protegía la cara: dudoso es poco. Vamos, que ni siquiera se dejó acaramelar Clos por esa mezcla de gris y negro que anoche estrenaba en su camiseta el Espanyol, un color históricamente asociado a los trencillas, hasta que se pasaron a la moda luminiscente.
Pero ni con esas se apocaron los pericos, quienes siguieron buscando la espalda a la adelantada zaga del Real Madrid y surtiendo de balones a un Casillas que llevaba tres jornadas aburrido. Verdú tuvo el 1-1 al borde del descanso y de nuevo en la reanudación, como también Sergio García y el debutante Álvaro. Jugando once contra once, al Espanyol sólo le faltó punch: esos metros finales que diferenciarían a Usain Bolt (el Madrid) de un corredor de fondo como lo es el conjunto blanquiazul, ducho aún con su bendita juventud. Y esa inexperiencia le bastó a Clos para expulsar a Galán en una entrada digna de amarilla/naranja. Total, ya van 15 años sin ganar en el Bernabéu... Será que no quedan días de verano.



