La culminación de otro sueño
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Carlos Campano debe proclamarse hoy campeón del mundo de motocross. Será el primer español en conseguirlo, otro hito para nuestro deporte, al que cada día le quedan menos asignaturas pendientes. Y esta gesta, si me permiten la confidencia (y disculpas anticipadas si no les interesa lo más mínimo lo que les voy a contar, que lo entendería), tiene una especial significación para mí. El sevillano está a punto de conseguir un sueño que durante mucho tiempo fue el mío. Cuando era un crío, incluso ya de adolescente, sólo tenía un objetivo en mi vida: ser el primer español campeón del mundo de motocross. Admiraba a Toni Elías (padre, claro), a Juanjo Barragán (el tío de Jonathan), a Toni Arcarons (el hermano mayor de Jordi) y algunos otros que lo habían intentado, pero sin posibilidades reales de conseguirlo. Yo sí podría...
Quimeras de juventud, claro está. Era tan mal piloto que pronto me topé con la dura realidad de que eso de ser campeón del mundo iba a quedar tan lejos de mi alcance como lo de viajar hasta Marte. Ni del mundo, ni de nada, así que mejor dedicarme a otra cosa... y aquí me tienen. Les cuento todo esto (disculpándome de nuevo por el tostón) para explicarles lo importante que es para mí lo que Campano debe lograr ahora salvo que medie una catástrofe. Llevo años esperándolo. He disfrutado con los éxitos españoles en el Mundial de 500, en la Fórmula 1, en el Dakar, en el enduro, en el trial, en Le Mans, en los rallys... y tantos otros que la lista sería demasiada larga. Pero tenía la espinita clavada de mi gran pasión, pasaba el tiempo y la cosa empezaba a tomar tintes de utopía. Pues parece que no. Así que mucha suerte Carlos, porque tu sueño, si me lo permites, es también un poquito mío...




