Injusticia con Carlos García

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Carlos García fue expulsado en Pamplona por la clásica jugada en la cual, en un salto, un jugador de manera instintiva, suelta el codo. Casi nunca es con intención de hacer daño a un contrario. Es un gesto inherente a un salto. Pero los árbitros tienen órdenes de que este tipo de acciones deben ser sancionadas con expulsión. Sin más. Y luego ocurre lo que ocurre. Nekounam rompe la nariz a Juanma Ortiz en un lance del juego donde, estoy convencido, el jugador iraní de Osasuna jamás piensa en agredir y ni mucho menos en dañar al jugador del Almería quien, de manera generosa y elegante, exculpa a su compañero de profesión. Pero con el criterio de los comités de justicia deportiva, lo de Nekounam debería ser cinco partidos de sanción.
Si toda España vio que el codazo de Nekouman ocasionó lesión, no fue intencionado y el árbitro no lo sancionó (porque en ese momento no lo vio), mi pregunta es: ¿Por qué la justicia deportiva no levanta el partido de sanción a Carlos García? No fue a agredir, no hizo daño, no lesionó a nadie. ¿Los Comités sólo rearbitran cuando se trata del Real Madrid o del Barcelona? ¿O cuando las televisiones se recrean en reiterar una acción? Sólo digo que el Almería tiene motivos para sentirse pisoteado. Al jugador que, involuntariamente, rompe la nariz a Juanma Ortiz no se le castiga; al que salta con el codo (presuntamente) por delante, pero sin hacer daño, se le castiga por un partido. ¿Que justicia deportiva y qué arbitraje sufrimos en España, por todos los santos?



