España debe cotizar al alza
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El mercado de piloto se encuentra en plena ebullición. Lo normal a estas alturas de temporada. Pilotos y equipos, en sintonía con los patrocinadores, buscan definir sus proyectos para el próximo año, acoplando tantas piezas que a veces resulta mucho más complejo de lo que parece. Confío en que para los españoles las expectativas sean buenas, no debería ser de otro modo. España arrasa en el Campeonato del Mundo y ése es el mejor de los supuestos para que el rompecabezas encaje sin demasiadas dificultades. Los pilotos y los equipos han demostrado sobrada solvencia, un argumento prioritario para las empresas que quieren invertir en un mundo tan aleatorio y poco garantista como el del deporte.
Corren tiempos duros, sobra decirlo, pero si un patrocinador desea rentabilizar el dinero que gasta en un proyecto deportivo, el motociclismo le ofrece una seguridad que difícilmente encontrará en otras disciplinas. Es una realidad contrastable. Los buenos resultados crean expectación entre los aficionados, los medios de comunicación se vuelcan con los ganadores y las audiencias de televisión rompen todos sus récords cuando lo que emiten es sinónimo de éxito. Las motos gustan, entretienen, emocionan y, además en nuestro caso, nos dan satisfacciones incomparables. ¿Qué más se puede pedir? Por eso digo que me gustaría pensar que esta coyuntura particular propicia dentro del desbarajuste general sirva para que nuestros pilotos puedan sacar adelante sus proyectos.




