Recta final con muchos alicientes
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Vuelve la Fórmula 1, vuelven los grandes premios. Se me ha hecho largo este parón veraniego, quizá porque llegó en el momento más prometedor para las ilusiones de los aficionados españoles. Alonso, con su Ferrari, de menos a más y recuperando el terreno perdido; De la Rosa en su mejor carrera del año en Hungría y Alguersuari confiando en que su coche avance para continuar a su lado una progresión que no debería detenerse. Pero sobre todo, las expectativas para esta segunda mitad del campeonato son excelentes en términos de emoción e incertidumbre.
Difícil decir hoy quién ganará este Mundial de la alternancia. Yo sólo espero que Fernando pueda estar en la pomada hasta el final, que no se vuelva a quedar descolgado. Porque si no pierde comba, mi confianza en su talento y experiencia me lleva a ser tremendamente optimista. Lo que está claro es que el desafío es mayúsculo, porque hace muchos años que en los grandes premios no se vivía una igualdad como la actual en la lucha por el número uno. Y eso es una buena noticia que nos permitirá disfrutar del espectáculo independientemente de cuál sea su desenlace. Y me gustaría que lo que tenga que ser, sea en la pista, lejos de los líos de comisarios y despachos. Lo demás ya vendrá cuando toque...




