La pasión por las motos en La Bañeza
Noticias relacionadas
Grandes premios, campeones del mundo, presupuestos astronómicos, tecnología de vanguardia, circuitos de ensueño, azafatas de infarto... La competición de élite nos deslumbra tanto como nos interesa y es normal. Representa el no va más de un deporte, que, sin embargo, tiene sus cimientos más sólidos en la pasión de unos cuantos enamorados de las carreras. Es el caso de las gentes de La Bañeza, en León, que llevan más de medio siglo desafiando diría que casi a la lógica para poder disfrutar, una vez al año, de carreras de motos donde nadie se imaginaría que pudiera haberlas. La ciudad entera se vuelca con lo que ya es una tradición y, en una especie de viaje en el tiempo, las motos y sus pilotos son los dueños de sus calles.
El ambiente es único, nada que ver con la frialdad y elitismo de los grandes acontecimientos. Donde no llega el dinero lo hacen las ganas, así que todos los que van a La Bañeza salen encantados con lo que encuentran, sean los que corren o los que simplemente miran. Ese romanticismo me resulta emotivo, casi enternecedor, porque refleja lo que en definitiva es el deporte: afán de superación, ilusión, incluso un reto a los límites de la razón. La única sombra que se vislumbra en el horizonte es la seguridad. Se hacen todos los esfuerzos para garantizarla y me gustaría pensar que son suficientes, porque cuestionárselo sería una espada de Damocles para la competición. Y que algo fallase, su condena definitiva...




