Quique es feliz al tener a Tiago
A Quique se le ve esperanzado con la próxima campaña. Nada que ver con aquel comienzo de su etapa en el Calderón en el que se encontró un equipo groggy. Está tremendamente satisfecho con los refuerzos que le han llegado. Y, sobre todo, con un nombre: Tiago. El entrenador rojiblanco sabe que el portugués es un jugador en peligro de extinción en el vestuario colchonero, un centrocampista diferente. A Sánchez Flores le da una vertiente distinta de los Assunçao, Raúl García, Mario Suárez y Camacho.
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Tiago es ese hombre tranquilo que soluciona problemas complicadísimos haciéndolos parecer de lo más sencillos. Hace que te preguntes: "¿Cómo lo ha hecho?". Le da al equipo una salida clara, un desahogo en los momentos clave y sabe conducir el balón en zonas de peligro que otros ni se atreverían a pisar con la pelota. Maneja el partido y al equipo. El técnico sabe que es un ganador obstinado. Forjado en los clubes más competitivos de Portugal (Benfica), Inglaterra (Chelsea), Francia (Olympique de Lyon) e Italia (Juventus) su carácter ganador sobresale por encima de todo. Perder, aunque sea en un amistoso, se ha convertido en un hecho que al centrocampista le llena de rabia. Todo ese bagaje quizá le haya hecho ser un líder nato. En los sólo seis meses que estuvo a préstamo en el Atlético se ganó los galones y el respeto del vestuario.
Ahora Quique es más feliz porque tiene a su pieza angular del centro del campo. Sonríe cuando se le pregunta por las expectativas de la próxima campaña y apunta que tiene lo que necesita. Sobre todo se muestra gratamente sorprendido por la capacidad goleadora de Fran Mérida. Sin embargo, aún debe remendar algún roto. Los fallos en la estrategia de la pretemporada aparecen como recuerdo de los errores del curso pasado. La obsesión ahora de Quique es erradicar la sangría de goles a balón parado.




