Yo digo Raúl Romojaro

Cada cosa en su justo momento

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Estoy acostumbrado a que algunos de mis amigos o compañeros me llamen aguafiestas. Me dicen "esto está ganado, esta temporada los tres títulos a la cazuela". Entonces, yo les respondo que mejor esperemos, que tengamos confianza pero también paciencia y que el día que se inventaron las carreras la palabra garantías se había marchado de vacaciones. Una cosa es que la situación sea propicia, que lo es, y otra bien diferente que podamos sentirnos ya dueños del mundo con esas tres coronas como tres soles. Porque pueden ocurrir imprevistos como los de ayer de Márquez, que se cayó, o de Elías, viendo los toros desde la barrera por una sanción, y lo que era de color de rosa se tiñe de gris plomizo. Empiezan los nervios y ya no estamos seguros de casi nada

Porque ser campeón del mundo es un logro, no lo olvidemos jamás, muy, muy, muy difícil y meritorio. Tanto, que todos quieren serlo pero sólo uno lo consigue. Sí, sé que todo esto suena a perogrullo, pero en ocasiones tengo la sensación de que lo obviamos animados por la euforia. En una competición hay tantas incertidumbres, tantos riesgos y tantos imprevistos que vender la piel del oso antes de cazarlo es de un atrevimiento supino. Debemos disfrutar del momento, faltaría más, porque además tenemos el lujazo de que falla Márquez y aparece Terol o lo hace Elías y surge Fonsi; pero de ahí a pensar que no hay de qué preocuparse, nada de nada. Así que mucho me temo que me seguirán llamando aguafiestas durante un poco más de tiempo

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