García también se concentra

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No es frecuente en el mundo del fútbol que un presidente esté tan encima de su equipo como Alfonso García. Y casi siempre acompañado por Ricardo Martínez, supervicepresidente de la entidad. No se trata de que el cabeza visible del club se tire días y días en La Manga con objeto de controlar el trabajo de sus jugadores o del entrenador. Ni mucho menos. Pero tampoco está de vacaciones. Su presencia es, por una parte integradora, por otra, disuasoria. Integradora porque así el club da sensación de ser como una familia. Todo el mundo da el callo y siente a la empresa como suya; pero por otra disuasoria porque queda claro que aquí todo el mundo viene a trabajar. Todos se concentran y el primero, por supuesto, el presidente.
Creo que esta es la clave del éxito del Almería. A base de trabajo, modestia, humildad, cercanía y sin estúpidas normas para parecerse al Real Madrid, se puede ser un muy buen equipo de Primera. El Almería puede presumir de que va a sumar su cuarta temporada entre los grandes. Y en las tres anteriores sin pasar un solo apuro. Y sin apenas haber rozado los puestos de descenso. Con presupuestos coherentes y estudiando hasta el último extremo la idoneidad de los fichajes que se pretendan realizar. Exhaustivos reconocimientos médicos y sobre todo valoraciones serias sobre su comportamiento personal. Así es el Almería. Un núcleo sólido donde da gusto laborar. Y el primero, dando ejemplo, don Alfonso García. Bueno para el Almería.



